No deberían existir las críticas (destructiva) ni los críticos (negativos) porque, si ya es para algunos encontrar una actividad que les saque de casa o, simplemente, salir de ella... entonces, ¿para qué hacerles cambiar de opinión?
Si no es que seamos muy influenciables -que también- sino que cada vez que puedes llegar a pensar en salir de casa a gastar y consumir, no necesitas de alguien que te quite las ganas y la alegría (que no ya el dinero... aunque alguien pagará a esa gente) sino que no te hace salir y ver o comprobar por ti mismo, consumir para tener tu propia opinión, sobre X producto o tal película en el cine.
Mi llamamiento es, sencilla y llanamente, a los críticos del positivismo, a los que animana salir a beber aunque sea tal cerveza en un bar... porque hay una actividad, porque hay motivos para vivir. No gente que nos quiten la poca ilusión que tenemos ésta generación de hacer cosas que puedan o no gustarnos, porque a veces, no es por ver tal o pascual, sino el hecho de salir y vivir lo que te hace encontrarte con gente, disfrutar de un perrito caliente o cualquier otra cosa que te haga sentir la vida, no encerrado en casa donde estás muerto para todos los demás.
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viernes, 1 de junio de 2018
domingo, 22 de diciembre de 2013
Pro derecho a la vida.
Las mujeres defienden, y bien que lo hacen, sus derechos ya que no solo cada uno tiene que luchar sus propias batallas, sino defender entre todos lo que es justo y correcto.
Pero creo que en el asunto se malinterpretan un par de cosas. Empezando por el "Mi cuerpo mis normas", ya que no se trata de su cuerpo el que está en juego, sino el de una vida en proyecto con todo un futuro por delante.
Si bien puede estar más o menos justificado un aborto cuando se trata de embarazos no deseados por violaciones, futuros problemas de parto o incluso malformaciones en el feto, no está justificado defender un derecho que pretende poner fin a una vida no nata.
Y es que, aquí, en occidente, se piensa que la vida empieza desde el nacimiento, con el "cumpleaños 0", pero aún con todas las atrocidades que hacen en oriente, tienen una mentalidad bien diferente hasta en China donde aún tienen un problema con el machismo y está mal visto tener niñas chinas (supongo que por eso hay tantas ahora por el mundo). Y es que se cuenta la vida desde la concepción, por lo que si conocen a un chino seguramente sea 9 meses más joven de lo que dice ser. También tienen una cultura y unas creencias de lo más respetables como la que comparto del budismo, que cree en la reencarnación (como los hindúes) que es la perfecta metáfora del respeto por la vida ya que piensas que hasta una lombriz puede ser tu difunto padre y, por eso, en su mayoría, son vegetarianos igual que la gran parte de la población mundial (mayoritariamente los pobres).
Pero lo que nos concierne, es que el derecho a la vida esté por encima del derecho a lo que es un burdo asesinato aunque no lo queramos ver como tal en occidente, es así. Toda vida que no siga su transcurso natural por fuerzas externas, a manos de quien sea, es acabar con el derecho tan legítimo como es el derecho a la vida, por encima del derecho a la educación, sanidad, vivienda digna o al de jugar.
Si bien las proabortistas defienden su derecho como madres a, bueno, no serlo, hay siempre un padre involucrado en la concepción (a ser posible con amor) que puede estar o no presente de la misma forma como puede estar o no de acuerdo. Pero claro, debería estar legislado quien no quiera o pueda encargarse por motivos económicos o sociales del crío para que otras familias que no pudieran tener bebés pudieran tener uno sano con todo un proyecto de vida por delante, quien sabe, quizás ese niño pueda convertirse algún día en alguien importante.
Lo que parece que no saben, es que ese embrión siente lo que la madre siente, vive a través de ella, come y hasta adquiere gusto por ciertas comidas lo que seguramente se traduce en el estado de la madre como "antojos". A partir de las 12 semanas, el proyecto de bebé ya puede oír además de sentir lo que sucede a su alrededor y poco a poco aprende y desarrolla memoria que generan sus primeros recuerdos. Y, además de todo esto, está el impulso natural de las mujeres de ser madres quienes no deberían tomar nunca una mala decisión de la que se podrían arrepentir toda la vida por tener un derecho que no beneficiaría nada a las futuras generaciones que están por llegar.
Hoy en día ya hay métodos de sobra para, quien no quiera tener un hijo, no concebirlo: preservativos, dius, píldoras anticonceptivas, ascetismo, ser feo... ¿por qué no quitarle seriedad al asunto? Puede que porque no sea nada a tomarse en broma, quizás la vida de muchos niños esté en juego, y no hay nada como la sonrisa de un niño jugando feliz en una familia estable, así que ¿quiénes somos nosotros para acabar con ese derecho a la vida que tenemos todos desde mucho antes de nacer?
Pero creo que en el asunto se malinterpretan un par de cosas. Empezando por el "Mi cuerpo mis normas", ya que no se trata de su cuerpo el que está en juego, sino el de una vida en proyecto con todo un futuro por delante.
Si bien puede estar más o menos justificado un aborto cuando se trata de embarazos no deseados por violaciones, futuros problemas de parto o incluso malformaciones en el feto, no está justificado defender un derecho que pretende poner fin a una vida no nata.
Y es que, aquí, en occidente, se piensa que la vida empieza desde el nacimiento, con el "cumpleaños 0", pero aún con todas las atrocidades que hacen en oriente, tienen una mentalidad bien diferente hasta en China donde aún tienen un problema con el machismo y está mal visto tener niñas chinas (supongo que por eso hay tantas ahora por el mundo). Y es que se cuenta la vida desde la concepción, por lo que si conocen a un chino seguramente sea 9 meses más joven de lo que dice ser. También tienen una cultura y unas creencias de lo más respetables como la que comparto del budismo, que cree en la reencarnación (como los hindúes) que es la perfecta metáfora del respeto por la vida ya que piensas que hasta una lombriz puede ser tu difunto padre y, por eso, en su mayoría, son vegetarianos igual que la gran parte de la población mundial (mayoritariamente los pobres).
Pero lo que nos concierne, es que el derecho a la vida esté por encima del derecho a lo que es un burdo asesinato aunque no lo queramos ver como tal en occidente, es así. Toda vida que no siga su transcurso natural por fuerzas externas, a manos de quien sea, es acabar con el derecho tan legítimo como es el derecho a la vida, por encima del derecho a la educación, sanidad, vivienda digna o al de jugar.
Si bien las proabortistas defienden su derecho como madres a, bueno, no serlo, hay siempre un padre involucrado en la concepción (a ser posible con amor) que puede estar o no presente de la misma forma como puede estar o no de acuerdo. Pero claro, debería estar legislado quien no quiera o pueda encargarse por motivos económicos o sociales del crío para que otras familias que no pudieran tener bebés pudieran tener uno sano con todo un proyecto de vida por delante, quien sabe, quizás ese niño pueda convertirse algún día en alguien importante.
Lo que parece que no saben, es que ese embrión siente lo que la madre siente, vive a través de ella, come y hasta adquiere gusto por ciertas comidas lo que seguramente se traduce en el estado de la madre como "antojos". A partir de las 12 semanas, el proyecto de bebé ya puede oír además de sentir lo que sucede a su alrededor y poco a poco aprende y desarrolla memoria que generan sus primeros recuerdos. Y, además de todo esto, está el impulso natural de las mujeres de ser madres quienes no deberían tomar nunca una mala decisión de la que se podrían arrepentir toda la vida por tener un derecho que no beneficiaría nada a las futuras generaciones que están por llegar.
Hoy en día ya hay métodos de sobra para, quien no quiera tener un hijo, no concebirlo: preservativos, dius, píldoras anticonceptivas, ascetismo, ser feo... ¿por qué no quitarle seriedad al asunto? Puede que porque no sea nada a tomarse en broma, quizás la vida de muchos niños esté en juego, y no hay nada como la sonrisa de un niño jugando feliz en una familia estable, así que ¿quiénes somos nosotros para acabar con ese derecho a la vida que tenemos todos desde mucho antes de nacer?
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