domingo, 17 de febrero de 2013

Mi propuesta educativa

Tantos profesores que hay, con diversas cualidades, deberían (ya que las escuelas parecen no preocuparse o darle importancia a las formas) cursar o tener nociones de diálogo, psicología y creatividad para dar la materia. Que la materia y las calificaciones tengan relación con la creatividad o el autodidactismo y que, en lugar de haber profesores, hayan verdaderos maestros, incluso dos por aula de 30 alumnos.
Cada estudiante es diferente y tiene aptitudes que, en muchos casos, se dejan por valorar, haciendo mella en la capacidad de síntesis y memorización, aptitudes que a la hora de la verdad no sirven para nada (y aún menos con las nuevas tecnologías, que son el sustitutivo perfecto de la memoria). Nosotros tenemos una memoria selectiva, sensorial y asociativa que dista mucho de poder destacar en ningún tipo de test, ni prueba  corriente a la orden del día.

Es más, test y otras pruebas de este tipo, no pueden calificar las dudas de un estudiante ya que lo único que se ve reflejado son las respuestas que se han decidido dar, pudiendo ser totalmente automática o aleatoria y correcta o incluso un buen razonamiento puntuado de forma incorrecta.
Por otra parte, además de las nociones de habla como discursos para conferencias o como futuros liderazgos, deberían también cursar obligatoriamente teatro, ya que ayuda hasta al más tímido a relacionarse además de aprender otro tipo de inteligencias que no se ven calificadas como sería la inteligencia corporal cinestética o incluso la musical. El ritmo va muy asociado a las matemáticas.
Otra forma de enseñanza en el futuro será sin duda la audiovisual, por lo que invertir en nuevas tecnologías cada cierto tiempo debería ser necesario. Aunque hoy ya todo alumno debiera llevar un portátil a clase, no es así. Hacer los deberes a ordenador ahorra mucho traspapeleo y demás. Con las tecnologías son todo ventajas, y aún así hay alumnos que no están preparados como lo puedan estar los futuros estudiantes para estas nuevas formas de aprender mucho más dinámicas.

Hoy se prefiere encerrar a un alumno en casa a llevarlo a aprender fuera, y eso es algo que mata hasta al mayor genio, o por lo menos lo deprime. Y quién sabe, si esto funcionase y se crease algún tipo de identificación de genios en diversas ramas, podrían ahorrarse muchos disgustos y mejorar la sociedad a trompicones de intelectualismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario