viernes, 3 de junio de 2016

Fuera la música

A altas horas de la noche, igual que puede provocar jaleos, podría traer la paz. No quiero hablar de la contaminación acústica sino del estudio recientemente quitado de música. Yo he visto cómo a mucha gente ni le iba ni le venía, era una hora más fácil de estudio, o dos. Y la gente a la que nos interesaba, tampoco nos interesaba tanto la retórica ni la teórica, pero ya utilizábamos nuestro tiempo libre para practicar o aprender música. El problema no es tanto el hecho de que no se imparta desde pequeños, que se hace y no se debería de quitar nunca a nivel percusivo al menos, sino la cuestión de que no se valoren ni se aprecie ni aprecien aquel o aquellos conocimientos adquiridos autodidácticamente uno mismo en tanto en la convalidación académica como en la valoración de nociones propias aprendidas para desarrollarse o labrarse un futuro, más o menos prometedor, quizá, con la música. Lo que sí es seguro es que servirá para aunar mucho más socialmente a la gente que con otra forma de aprendizaje científico o matemático.

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