viernes, 9 de noviembre de 2012

Shore, Gandía.

No he visto ni una sola vez esta serie (aunque no creo que se merezca ese nombre) y sí, aún sin verla creo que todos podemos criticar con el nivel de destrucción que se crea oportuno, ya que realmente estamos criticando la sociedad en la que vivimos. Una sociedad en la que predominan más los valores que impulsan al sexo en una relación que las ganas de mantener una relación unida, y ya no solo entre parejas. Ya que estos comportamientos tan egoístas típico de los reptiles crean hostilidades y conflictos en una sociedad la cual debería estar avanzando en madurez e inteligencia, pero se retrasa por creerse innovadores y triunfadores, gente que cree que solo sirve para satisfacer sus más sencillos impulsos naturales, cuando hoy en día es, y empieza a ser, una simple necesidad más, la cual se está poco a poco empezando a olvidar que era un tema tabú y así poder quitarnos ese cinturón de castidad que la iglesia tanto había impuesto en esta sociedad.

Este personaje que abunda entre la fauna salvaje y descerebrada, típico de las películas americanas, no es más que una ilusión. Un mero concepto que entró en las casas a través de nuestros televisores y que pretende retroalimentarse ya sea por una cadena, que se asemeja más a un inodoro que a un canal de televisión, ya sea por las comedias comerciales que promulgaban el sexo como un invento revolucionario. Los hippies en Woodstock en 1969 ya proclamaban a los cuatro vientos el amor libre, la libertad de espíritu y muchos valores más que trascendían de lo carnal y se fusionaba la mente con el alma en muchos sentidos, aunque se pueda decir que solo es uno.
El amor libre de los hippies no se puede comparar con una orgía de Gandía Shore, y diréis ¿Cómo has podido mancillar el futuro de la paz mundial con esta soberana inmundicia de deshechos humanos? Bien, la única respuesta válida es que son totalmente los opuestos,  Por un lado tenemos el cuerpo, lo irracional y lo visceral, y por otro tenemos el alma o la mente, lo creativo e imaginativo y lo espiritual. 

Podemos crear una sociedad en la que el individuo medio es alguien que desea y necesita de otro alguien por puro deseo egoísta de satisfacción, o por el contrario creamos una sociedad con la base humana de seres empáticos que necesitan de otro porque les satisface mas el deseo de satisfacer que el de ser satisfecho. Con esta idea, y esta premisa, el mundo sería mucho mejor y más bonito, no la mierda en la que vivimos hoy en día, si es que... Siempre la misma historia, ¡ya es hora de cambiarla!

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