martes, 23 de septiembre de 2014

Liderados por ninis

Que nadie piense que porque nos hayamos librado de un ministro de Justicia vaya a mejorar el país, entiendan lo irónico. Hay que derrocar el sistema que se ha asentad con tal multitud de sinvergüenzas políticos que bien se han aferrado a las arcas públicas como sangijuelas para chuparnos las sangre a todos un poquito más y dejar la economía como la sanidad: vacía.
Esto es una guerra psicológica que va más allá de la integridad como personas civilizadas de los seres humanos que defendemos ser y no nos representan realmente. Y, si después de tantos años, sólo hemos conseguido derogar a uno, es porque el proceso es tan lento porque así lo quieren para que no podamos llegar a tocarles. Son invulnearbles, o eso se creen, esperan antes llegar a la muerte que a la inmortalidad por hacer las cosas como es debido, y eso es una cosa que me cabrea, a mi y a todos sobreentiendo demasiado bien como muchas veces piensan que hacen ellos al tomar las medidas (de distracción que llamaría yo) por su propia cuenta. Véase la reforma del aborto, que más que una nueva política es un insulto a los derechos que se han dado cuenta que han cometido y que quienes deberían reformarse la cabeza son los capos del gobierno. Capos en referencia a los que están en la cúspide de la política, no porque sean todos unos chorizos y mafiosos aunque muchos lo crean así. Yo voy a dar no mi voto de confianza, sino el de la duda... aunque sea una duda tan cíclica que haya perdido la cuenta de las veces las cuales he dudado de ellos. Sin embargo, en Italia el ejemplo sí que vendría a pelo casi tanto como que han hecho una serie sobre esto que sucede titulada La camorra.
Para quien no lo sepa, es el nombre de la mafia que estaba detrás de la política. Según el autor del mismo libro homónimo que salió hablando en el programa de Salvados, ha sido perseguido por denunciar ese tipo de "atracos" (a mano armada, diría yo) que son o es más bien aún hoy en día la política. Sin entrar ya en lo anticuado que sea el sistema monárquico que se remontaría al sistema feudal de mucho antes de tener internet en nuestras casas, vaya, aunque aún entonces estabamos todos conectados por la red no virtual a la que llamamos mundo.
Sin embargo, como bien decía Roberto Sabiano (el escritor), a España lo ha salvado el consumo y tráfico de coca. Menos mal que ha sido eso, llega a ser Coca-Cola la que nos salva y el país lo gobernaría América en lugar de Alemania y los países del norte, aunque no es de extrañar teniendo una política de austeridad que hace flipar en colores hasta los propios representantes del resto de países de la Unión Europea. Solo hay que considerar las salidas y oportunidades que tenemos para salir de la crisis, que no son pocas: invertir y trabajar. Y para lo que representan aún del pueblo español, ni lo uno ni lo otro.

Si es que estamos liderados por ninis.

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