miércoles, 17 de agosto de 2016

Un gobierno que se creen dioses.

Desde la era romana que se les viene subiendo los humos a los gobernantes y bajando las posibilidades de ascender a las clases bajas y desfavorecidas. Se pensaban dioses y se alzaban monumentos en su nombre, en lugar de los muchos dioses que llegaban a tener.
Zeus, el dios del trueno, o Ceres, la diosa de la cosecha, no permitiría que se perdiera no solo millón y medio de euros en concepto de lluvias torrenciales, granizo y demás tormentas, de la recolecta.

Si bien mi religión no teísta no me permite tirar comida, y hago lo posible por ello, reciclando, evitando hacer gasto de plásticos, o dándoselo al gato... esas frutas y viñas perdidas, ¿deberían ser donadas a la caridad?

Lo que está claro es que se han perdido encima muchos puestos de trabajo directos e indirectos respecto al transporte e intermediarios encarecedores del producto, porque comprar al por mayor es siempre la cuestión deshonrable aunque muchos se lo pregunten y lo planteen, me pregunto si cabría algo intermediario (valga la redundancia) entre por menor y por mayor, pero ¿no se podría haber evitado la catástrofe?

¿Cómo? Teniendo un equipo de metereólogos que predigan éstas catástrofes naturales no parece suficiente, pero el permitir lanzar cañones de yoduro de plata para que no llueva durante las Olimpiadas (de Beijing en este caso [anterior Pekín]) sí, pero ¿para salvar el alimento no? ¿Cómo se come? Ah, sí, gracias a la agricultura, sino ni eso.

Para que vean la ironía y las majaderías de la política del siglo XXI, aún anclados en lo romano para unas cosas, y para otras tan atrasadas como para "controlar el clima" como los dioses.

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