miércoles, 1 de enero de 2014

"¡Menudo invento!": la tele.

Creamos la tele y luego nos dimos cuenta que haríamos el ridículo por un segundo de fama aunque sea perdiendo la dignidad como seres inteligentes que nos hacemos llamar en tales programas degradantes para la mente humana.

Los programas que hay en la actualidad nuevos no hacen más que denigrar a las personas y, en muchos casos, rebajarlas al nivel más superficial que hay donde no importa otra cosa salvo el culto al cuerpo y a la belleza física y estoy convencido que muy pocos sabrían explicar correctamente lo que la misma palabra "corpórea" significa. "Que tiene que ver con la corporación" "Es cuando...", no; aunque a veces dan ganas de llevarlos a todos a un programa más que de supervivencia de resistencia a las torturas psicológicas y mentales. Pero quizás esté adelantando los nuevos shows que la televisión nos depara desde que se quedaron sin ideas al exprimir Gran hermano hasta la última gota. Y eso que no era una mala idea, reconozco que vi la primera temporada cuando aún parecían gente normal, pero es que quizás los productores de las cadenas ya no saben qué ni a quién elegir.
Hoy en día se emplean otra serie de trucos para ganar dinero, y audiencia quizás, no solo unificándose cadenas y compartiendo programación y presentadores, sino ultimando la paciencia de los espectadores a cada minuto que pasa de anuncios delante de sus narices cada vez que se sientan a ver el único programa que seguro que ven -en mi caso de dibujos- ¡pero es que ya ponen anuncios hasta en los noticiarios! Y, sin embargo, la mejor jugada que han hecho es retirar los beneficios públicos que daban los anuncios en las cadenas nacionales que suponemos que quien lo veía realmente le importaban bien poco los anuncios aunque -quizás ya no lo recuerden- tenían hace unos años los anuncios más largos.
Pero claro, como es una televisión pública que pagamos todos -aunque bien pretendan hacer en omitir información que tendría que ser pública y tengan sus favoritismos políticos debido a las inversiones que en estas hacen- no queremos ver anuncios y preferimos que se lleven la pasta ahora dos compañías cada vez más poderosas y enriquecidas por, bueno, el resto de compañías que aún nos quieren vender algo.

Al menos hoy e día sabemos que estamos sufriendo -porque así se le tiene que decir- la revolución de la industria audiovisual (que empezó con el cierre de Canal 9, y ha abierto la veda a todas las nuevas webseries de aficionados y no tan profesionales del sector) que liderará nuestras pantallas personales -los ordenadores- dentro de unos pocos años, para cuando necesite un repaso la industria de la televisión. Y bueno, mientras podremos disfrutar de la información no privada de libertad de expresión que, quien sabe buscar, puede llegar a encontrar fácilmente y casi a tiempo real lo que está pasando fuera que no se nos pretenda llegar a informar como es debido en lo que llamaríamos desinformativos de la tele.

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