miércoles, 22 de octubre de 2014

El límite fronterizo entre la evolución y la involución

Cuando penamos que ir hacia atrás y tener comportamientos propios más de un niño pequeño pensamos que estamos en el camino equivocado. Ni tanto preocuparse por la desnudez ni la sobrealimentación van a hacer que mejores como persona y crezcas por dentro como ser, cual bebé. Quizás no preocuparse a diario por cosas banales como son la higiene y la pudor sea cosa del futuro, al fin y al cabo necesitamos de agentes externos para combatir nuestras defensas y no debilitarnos y cruzar también esa barrera de la timidez sobre el corte que da a algunos visitar un paisaje natural como podría ser una playa nudista como dios le trajo al mundo.
Quizás sean ejemplos acertados cogidos por pinzas ya que tanto la correcta alimentación y el seguimiento de una dieta sana y equilibrada como realizar actividades o juegos deportivos al aire libre o dentro de un gimnasio no sea algo propio de los niños  -aunque sí ese espíritu competitivo y juguetón- ni tampoco beber y emborracharse socialmente cada fin de semana, lo cual siempre se puede hacer mejor cada vez sin llegar a extremos indeseados que te acaben recordando tus más tiernos momentos de infancia en los que echabas la papilla.
Pero si algo hace falta algo en esta vida es aprender de los más pequeños que son los que siempre tienen preguntas e inquietudes para todo.

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